miércoles, 16 de febrero de 2011

La alimentación más saludable



Comer bien es el primer paso hacia una salud mejor. Se puede ganar mucho bienestar y calidad de vida sabiendo cómo influye cada alimento en los distintos órganos. Veámoslo de forma resumida.

Cada nuevo hallazgo científico obliga a matizar generalizaciones anteriores acerca de la nutrición. Por ejemplo, se afirmó que las grasas eran malas. Luego se precisó que las había buenas y malas. Ahora, que las malas lo son para unas personas, pero no para otras… Teniendo en cuenta la información científica, es difícil ofrecer recomendaciones con la seguridad de que no se van a desmentir. Pero vale la pena intentarlo, porque aportan criterios para diseñar una dieta sana. Otros no menos importantes son seguir los modelos que han superado la prueba del tiempo (como la dieta mediterránea o la japonesa) y, sobre todo, observar cómo sienta cada alimento.

El decálogo para comer mejor

Para alimentarse con criterio no es preciso ser una autoridad en dietética. Es suficiente con llevar a la práctica este decálogo de consejos.

1. Comprar de manera equilibrada.Alimentarse de forma variada no consiste en probar la increíble cantidad de productos que ofrece el mercado, sino en saber elegir los más saludables. Más que renunciar a alimentos, comer sano implica tomarlos con la frecuencia y dosis apropiada. Al llenar la cesta de la compra hay que tener en mente las necesidades nutricionales y elegir lo que más gusta para satisfacerlas.

2. Comer al menos cinco raciones de fruta y verdura al día.Da igual si son frescas como ligeramente hervidas o en forma de zumos. Cinco manos llenas proporcionan todas las vitaminas, minerales y fibra, así como fitoquímicos beneficiosos.

3. Cereales cada día. No es saludable restringir los hidratos de carbono. El pan, la pasta, la avena y el arroz aportan la energía que precisamos junto con poca grasa, fibra, vitaminas, minerales.

4. Legumbres en el plato. Las lentejas, la soja, los garbanzos… tienen un valor nutritivo excepcional. Aportan carbohidratos de absorción lenta junto a

martes, 15 de febrero de 2011

Cacao, un sano placer

Esta semilla y su derivado el chocolate aportan energía, minerales, antioxidantes y sustancias que pueden influir en el ánimo.


El cacao, como todas las semillas, contiene abundantes nutrientes para que el embrión de la planta pueda desarrollarse. Esto le confiere un gran valor nutritivo.

Es, en primer lugar, un alimento energético y reconstituyente, pues contiene abundantes azúcares (más del 20%) y grasas (un 13%). Estos porcentajes aumentan considerablemente en el chocolate, que suele llevar azúcares añadidos y tener hasta tres veces más grasas.Se sabe que casi el 40% de las grasas de la semilla del cacao son mono y poliinsaturadas, y que del 60% restante -las temidas grasas saturadas-, más de la mitad está formada por un ácido graso especial: el ácido esteárico. Este ácido, una vez ingerido, se transforma en su equivalente insaturado: el ácido oleico. Este, conocido por formar parte del aceite de oliva, no solo reduce la tasa de LDL o colesterol perjudicial, sino que incrementa el HDL o «colesterol bueno».

Por otra parte, recientes investigaciones han demostrado que diversos componentes del cacao contribuyen por sinergia a reducir la presión arterial. Podría por tanto ejercer un efecto preventivo sobre los trastornos cardiovasculares.

El problema es que la mayoría de chocolates, la forma habitual de consumir el cacao, contiene añadidos como azúcares simples o aceites vegetales, a veces hidrogenados, que multiplican su aporte calórico y graso. Y al ser un alimento muy calórico y potencialmente adictivo puede